Desde la ética y los valores sociales, la identidad e interculturalidad se las
promueve como el reconocimiento y respeto de la diversidad social, con acciones
sobre la dignidad y derechos de las personas y colectivos sociales, para que
éstos se constituyan en factores sustanciales de sociedades integradas,
democráticas y estables.
* Desde las prácticas e interacción cotidiana, la identidad e interculturalidad, posibilitan actitudes para el entendimiento y relaciones entre “los distintos” para beneficio mutuo y colectivo.
* Como un horizonte de vida, la interculturalidad
representa la apertura a nuevos escenarios, conocimientos y prácticas sin
contradecir la estima, identidad y capacidades propias de las personas y
colectividades.
El reconocimiento de la identidad y la interculturalidad requiere de un diálogo con buena intención, que hay que impulsarlo con lo mejor que tienen las comunidades e individuos, con los aspectos más atractivos de sus culturas, favoreciendo la eliminación progresiva de prejuicios y resistencia mutuos. un diálogo con buena intención, que hay que impulsarlo con lo mejor que tienen las comunidades e individuos, con los aspectos más atractivos de sus culturas, favoreciendo la eliminación progresiva de prejuicios y resistencia mutuos.